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Resistencia bacteriana: el riesgo invisible global

Durante décadas, los antibióticos transformaron la medicina. Infecciones que antes eran mortales comenzaron a tratarse con eficacia y rapidez. Cirugías más seguras, tratamientos oncológicos más viables y menos complicaciones graves fueron posibles gracias a ellos.

 

Hoy enfrentamos un desafío silencioso: la resistencia bacteriana.

 

No significa que las bacterias sean “más fuertes” en el sentido tradicional. Significa que han aprendido a defenderse de los medicamentos diseñados para eliminarlas.

 

Y eso cambia las reglas del juego.

 

¿Qué es la resistencia bacteriana?

La resistencia bacteriana ocurre cuando una bacteria desarrolla la capacidad de sobrevivir a un antibiótico que antes la eliminaba.

 

Esto puede suceder porque:

  • El antibiótico se usa de manera inadecuada
  • Se interrumpe el tratamiento antes de tiempo
  • Se utilizan antibióticos para infecciones virales
  • Existe automedicación frecuente
  • Hay uso indiscriminado en humanos o en producción animal

 

Las bacterias que sobreviven pueden multiplicarse y transmitir esa resistencia a otras.

 

¿Por qué es un problema global?

La resistencia bacteriana no se queda en una persona ni en un hospital.

 

Puede:

  • Prolongar infecciones
  • Aumentar hospitalizaciones
  • Elevar el riesgo de complicaciones
  • Requerir tratamientos más largos y costosos
  • Limitar opciones terapéuticas

 

La Organización Mundial de la Salud considera la resistencia antimicrobiana como una de las principales amenazas para la salud pública a nivel mundial.

 

 

¿Qué infecciones se están volviendo más difíciles de tratar?

Algunas infecciones comunes ya presentan mayor dificultad terapéutica en ciertos contextos:

 

  • Infecciones urinarias
  • Neumonías
  • Infecciones de piel
  • Infecciones intrahospitalarias
  • Infecciones postquirúrgicas

 

En muchos casos aún existen tratamientos efectivos, pero cada vez se requiere mayor precisión médica para elegir el antibiótico adecuado.

 

 

¿Cómo ocurre la resistencia?

Imagina una población de bacterias. 

 

Cuando se administra un antibiótico:

  • La mayoría muere
  • Algunas, por variaciones naturales, sobreviven
  • Esas bacterias resistentes se multiplican

 

Si el tratamiento se suspende antes de tiempo o se usa sin indicación correcta, se favorece ese proceso.

 

La resistencia no la desarrolla el cuerpo humano, la desarrollan las bacterias.

 

 

Señales de uso inadecuado de antibióticos

Algunas prácticas comunes que favorecen la resistencia incluyen:

  • Tomar antibióticos sin receta
  • Guardar “sobrantes” para usarlos después
  • Compartir medicamentos
  • Pedir antibióticos para gripe o resfriado
  • Suspender el tratamiento cuando ya “me siento mejor”

 

Muchas infecciones respiratorias comunes son virales y no requieren antibióticos.

 

 

¿Cómo prevenir la resistencia bacteriana?

La prevención comienza en decisiones cotidianas:

 

1. No automedicarse

Siempre consultar a un médico antes de iniciar un antibiótico.

 

2. Completar el tratamiento indicado

Aunque los síntomas mejoren, suspenderlo antes de tiempo favorece la resistencia.

 

3. No usar antibióticos para infecciones virales

Gripe, resfriado y la mayoría de las faringitis son causadas por virus.

 

4. Vacunarse

Las vacunas reducen infecciones que podrían requerir antibióticos.

 

5. Mantener buena higiene

Lavado de manos y cuidados básicos disminuyen contagios.

 

 

¿Qué papel juegan los hospitales?

Los hospitales aplican programas de uso racional de antibióticos, conocidos como “antimicrobial stewardship”, que buscan:

  • Indicar antibióticos solo cuando son necesarios
  • Elegir el medicamento correcto
  • Ajustar dosis y duración
  • Reducir infecciones intrahospitalarias

 

Este enfoque protege tanto al paciente individual como a la comunidad.

 

 

¿Debemos alarmarnos?

No.
Pero sí debemos actuar con responsabilidad.

 

Los antibióticos siguen siendo herramientas fundamentales. El objetivo no es dejar de usarlos, sino usarlos correctamente.

 

Cada persona influye en este problema global con decisiones individuales.

 

 

Un compromiso compartido

La resistencia bacteriana es un desafío de salud pública que involucra médicos, hospitales, gobiernos y pacientes.

 

Usar antibióticos de manera adecuada hoy es proteger su eficacia para mañana.

 

En Costamed, promovemos el uso responsable de antimicrobianos y el diagnóstico preciso antes de iniciar tratamiento, como parte de nuestro compromiso con la seguridad del paciente y la salud colectiva.

 

Informarse también es una forma de prevención.

 

 

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