El sarampión es una infección viral altamente contagiosa que se transmite por el aire, a través de gotitas al toser, estornudar o incluso al hablar. Puede permanecer en el ambiente durante horas, lo que facilita su propagación, especialmente en espacios cerrados.
Aunque muchas personas lo consideran una enfermedad “de antes”, sigue siendo un problema de salud pública cuando disminuye la cobertura de vacunación.
El sarampión no es una enfermedad leve. En personas no vacunadas puede provocar complicaciones importantes, sobre todo en:
Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran neumonía, infecciones del oído, deshidratación severa, convulsiones, inflamación cerebral y daño neurológico permanente.
En casos graves, puede poner en riesgo la vida.
Si no estás vacunado
El contagio suele iniciar con fiebre alta, tos persistente, escurrimiento nasal, ojos enrojecidos y malestar general marcado. Días después aparece un brote en la piel que comienza en la cara y se extiende al resto del cuerpo.
En personas no vacunadas, los síntomas suelen ser más intensos y prolongados, con mayor riesgo de complicaciones.
Si estás vacunado
La vacunación no siempre evita el contacto con el virus, pero sí cambia de forma importante el curso de la enfermedad:
En México, la protección contra el sarampión se realiza con la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis. Es una vacuna segura, con muchos años de uso y alta efectividad. En la cartilla de vacunación provista por el IMSS aparece con cualquiera de estos dos nombres:
Durante brotes, las autoridades pueden intensificar estrategias para reducir población susceptible y cortar transmisión de la enfermedad.
El esquema regular contempla dos dosis, y en situaciones de brote puede indicarse una dosis adicional:
Se puede aplicar a bebés de 6 a 11 meses cuando hay circulación activa del virus. Esta dosis no sustituye las del esquema regular; funciona como una protección temprana y temporal.
Por el brote activo en México (febrero 2026), en muchos centros de vacunación del IMSS e ISSSTE se está priorizando esta aplicación para este grupo de edad. Lo ideal es acudir a tu unidad y confirmar disponibilidad.
A los 12 meses de edad.
A los 18 meses de edad.
Para niñas y niños nacidos antes de julio de 2020, la segunda dosis puede estar programada a los 6 años. Sin embargo, considerando el contexto actual, si tu hijo o hija ya recibió la primera dosis y todavía no cuenta con la segunda, vale la pena acudir cuanto antes a su centro de vacunación para revisar el esquema y, si corresponde, completar la segunda dosis sin esperar a cumplir exactamente los 6 años.
Este esquema permite generar una protección sólida y duradera.
Es una situación frecuente y no debe ser un obstáculo. Cuando no existe comprobante claro del esquema:
Durante campañas de control o brotes activos, se recomienda revisar el esquema de vacunación en personas de 10 a 49 años, especialmente si:
En estos casos, se recomienda realizar una dosis de refuerzo para asegurar protección.
En general, las personas mayores de 50 años no suelen ser candidatas a vacunación rutinaria contra el sarampión, ya que la mayoría estuvo expuesta al virus de forma natural en la infancia, lo que genera inmunidad duradera.
Sin embargo, en situaciones específicas —como enfermedades que afectan el sistema inmunológico o indicación médica expresa— el caso debe evaluarse de forma individual.
Una duda común es si “hace daño” vacunarse nuevamente.
La respuesta es clara: no.
Si una persona ya tenía protección, la vacuna funciona como refuerzo y no suele generar efectos adversos importantes.
La mayoría de las personas no presenta molestias relevantes. Cuando aparecen, suelen ser leves y temporales:
Estas reacciones indican que el sistema inmunológico está respondiendo.
Además de la vacunación, estas medidas ayudan a reducir el riesgo:
¿Puedo vacunarme aunque no recuerde mi esquema?
Sí. Cuando no hay certeza, vacunar es una medida segura y preventiva.
¿La vacuna es solo para niños?
No. En brotes activos, también se recomienda revisar y completar esquemas en adolescentes y adultos hasta los 49 años.
¿La vacuna evita por completo el contagio?
Reduce de forma muy importante el riesgo y, sobre todo, evita complicaciones graves.
¿Es peligrosa la vacuna?
Es una de las vacunas con mayor experiencia de uso a nivel mundial y un perfil de seguridad amplio.
El sarampión reaparece cuando bajamos la guardia. Revisar el esquema de vacunación, aclarar dudas y actuar a tiempo es una de las formas más efectivas de proteger a tu familia y a la comunidad.
Si no recuerdas tu esquema, no tienes cartilla o tienes dudas sobre la vacunación en niños o adultos, acudir a valoración médica permite tomar decisiones informadas y oportunas.
Cuidar la salud también es prevenir, incluso cuando el riesgo parece lejano.
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