Un día te levantas con dolor en la rodilla. Otro, notas una molestia persistente en el hombro o en la muñeca. No recuerdas ninguna caída, ningún golpe, ningún accidente. Aun así, el dolor está ahí… y no se va.
En ortopedia y traumatología, este tipo de dolor suele tener una explicación clara: lesiones por uso repetitivo