El diente es la estructura más resistente del cuerpo. Está diseñado para aguantar la fuerza de masticar, pero no siempre necesitas un golpe o un accidente grave para que se dañe. Existe un tipo de daño más discreto y traicionero: un desgaste microscópico que debilita el diente poco a poco. Hablamos de las microfisuras o grietas dentales.