Un día te levantas con dolor en la rodilla. Otro, notas una molestia persistente en el hombro o en la muñeca. No recuerdas ninguna caída, ningún golpe, ningún accidente. Aun así, el dolor está ahí… y no se va.
En ortopedia y traumatología, este tipo de dolor suele tener una explicación clara: lesiones por uso repetitivo
El cortisol no es una “hormona mala”. Es esencial para la vida. Regula cómo usamos la energía, cómo respondemos al estrés, cómo dormimos y cómo se adapta el cuerpo a las exigencias diarias. El problema aparece cuando sus niveles se mantienen alterados durante demasiado tiempo.
Dolores de cabeza que no ceden, tensión constante en el cuello, cansancio extremo sin razón aparente, molestias digestivas recurrentes. Muchas personas recorren consultorios médicos buscando una causa física clara… y no siempre la encuentran.
Esto no significa que el malestar sea “imaginario” o exagerado. Significa que, en ocasiones, el cuerpo expresa lo que la mente aún no logra verbalizar.
El dolor abdominal en niños es una de las consultas más frecuentes en pediatría… y también una de las que más angustia genera en madres, padres y cuidadores. No es raro escuchar frases como:
La dificultad está en que el dolor abdominal puede ir desde algo completamente benigno hasta una urgencia médica, y en los niños —sobre todo los más pequeños— no siempre es fácil interpretar lo que sienten o expresan.
Muchas personas asocian la salud visual únicamente con la capacidad de “ver bien” de lejos o de cerca. Si pueden leer letreros, usar el celular o manejar sin dificultad aparente, asumen que su vista está en buen estado. Sin embargo, la visión va mucho más allá de la nitidez.
Dolores de cabeza frecuentes, cansancio ocular, dificultad para enfocar o sensación de pesadez en los ojos pueden ser señales tempranas de que algo no está funcionando del todo bien, incluso cuando aparentemente “ves normal”. En muchos casos, estos síntomas aparecen de forma gradual y se normalizan, retrasando una revisión visual que podría prevenir molestias mayores.
Los dientes son una ventana silenciosa hacia lo que ocurre en tu cuerpo. A simple vista pareciera que su función se limita a masticar, permitiendo hablar con claridad o mantener una sonrisa agradable, pero en realidad son un reflejo directo de tu estado de salud general.
El diente es la estructura más resistente del cuerpo. Está diseñado para aguantar la fuerza de masticar, pero no siempre necesitas un golpe o un accidente grave para que se dañe. Existe un tipo de daño más discreto y traicionero: un desgaste microscópico que debilita el diente poco a poco. Hablamos de las microfisuras o grietas dentales.
Un latido acelerado después de una emoción fuerte es normal. Unos “golpes” en el pecho tras un mal sueño, también. Lo que ya no es tan normal es que estas sensaciones aparezcan sin motivo, duren más de lo habitual o te hagan sentir que tu corazón “se desacomodó”.
El dolor es una experiencia universal, pero no por eso debe ser normal.
Puede aparecer tras una lesión, una enfermedad o sin causa evidente, y aunque el cuerpo lo utiliza como un sistema de alarma, muchas veces esa señal se queda encendida más de lo necesario.
Descubre qué hace la tiroides, cómo afecta tu salud y qué síntomas indican que debes revisarla.