Un día te levantas con dolor en la rodilla. Otro, notas una molestia persistente en el hombro o en la muñeca. No recuerdas ninguna caída, ningún golpe, ningún accidente. Aun así, el dolor está ahí… y no se va.
Muchas personas describen esto como un dolor que aparece “de la nada”.
En realidad, raramente surge de la nada.
En ortopedia y traumatología, este tipo de dolor suele tener una explicación clara: lesiones por uso repetitivo, microlesiones que se desarrollan poco a poco, casi en silencio, hasta que el cuerpo ya no puede compensarlas.
En este blog te explicamos qué son estas lesiones, cuáles son las más comunes, qué señales no debes ignorar y cómo identificarlas a tiempo antes de que avancen y limiten tu movilidad.
Las lesiones por uso repetitivo ocurren cuando una articulación, músculo, tendón o ligamento se somete a movimientos repetidos o cargas constantes sin el descanso adecuado.
A diferencia de una fractura o un esguince, no aparecen de forma súbita. Se desarrollan gradualmente a través de microdaños que el cuerpo intenta reparar… hasta que ya no puede hacerlo.
Al inicio:
Con el tiempo:
Este proceso explica por qué muchas personas tardan semanas o meses en consultar.
El estilo de vida moderno ha aumentado significativamente este tipo de padecimientos. Algunos factores clave son:
El cuerpo humano está diseñado para moverse, pero no para repetir el mismo gesto miles de veces sin descanso.
La tendinitis es la inflamación de un tendón, la estructura que conecta el músculo con el hueso.
Zonas frecuentes:
Cómo se siente:
Las bursas son pequeñas bolsas llenas de líquido que reducen la fricción entre tejidos. La sobrecarga puede inflamar estas estructuras.
Síntomas comunes:
Muy frecuente en personas que usan teclado, mouse o herramientas manuales.
Señales típicas:
Afecta la planta del pie y suele relacionarse con sobrecarga, calzado inadecuado o cambios bruscos en la actividad física.
Característica clave:
Frecuentes en personas que realizan movimientos repetitivos por encima del hombro.
Cómo se manifiestan:
Aquí es donde la ortopedia preventiva cobra mayor relevancia. Estas señales indican que el cuerpo ya está pidiendo atención:
Si el dolor no desaparece con reposo, no es normal.
La ausencia de un trauma claro es una pista importante de lesión por sobreuso.
Especialmente si reaparece cada vez que repites el mismo movimiento.
Sensación de “articulación trabada” al iniciar el movimiento.
Signos claros de inflamación que no deben minimizarse.
Cuando actividades simples se vuelven difíciles, el problema ya ha avanzado.
Cuando una lesión por uso repetitivo no se trata a tiempo, puede evolucionar a:
Lo que inició como una molestia leve puede terminar en tratamientos más complejos o incluso cirugía.
El diagnóstico no se basa solo en el dolor. El especialista evalúa:
Un diagnóstico temprano permite tratamientos más conservadores y efectivos.
El abordaje depende de la etapa de la lesión, pero puede incluir:
En etapas tempranas, la recuperación suele ser completa.
La buena noticia es que muchas de estas lesiones pueden prevenirse con medidas simples:
El dolor no es normal ni debe ser parte de la rutina diaria.
Las lesiones por uso repetitivo no aparecen de la noche a la mañana. El cuerpo suele enviar señales claras mucho antes de que el daño sea mayor. Aprender a escucharlas es clave para mantener la movilidad, la independencia y la calidad de vida.
Si sientes dolor persistente “sin razón aparente”, no lo ignores. Consultar a tiempo con un especialista en ortopedia y traumatología puede marcar la diferencia entre una recuperación sencilla y un problema crónico.
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