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¿Dolor “de la nada”?

Un día te levantas con dolor en la rodilla. Otro, notas una molestia persistente en el hombro o en la muñeca. No recuerdas ninguna caída, ningún golpe, ningún accidente. Aun así, el dolor está ahí… y no se va.

Muchas personas describen esto como un dolor que aparece “de la nada”.


En realidad, raramente surge de la nada.

En ortopedia y traumatología, este tipo de dolor suele tener una explicación clara: lesiones por uso repetitivo, microlesiones que se desarrollan poco a poco, casi en silencio, hasta que el cuerpo ya no puede compensarlas.

En este blog te explicamos qué son estas lesiones, cuáles son las más comunes, qué señales no debes ignorar y cómo identificarlas a tiempo antes de que avancen y limiten tu movilidad.

 

Qué son las lesiones por uso repetitivo (y por qué no duelen al inicio)

Las lesiones por uso repetitivo ocurren cuando una articulación, músculo, tendón o ligamento se somete a movimientos repetidos o cargas constantes sin el descanso adecuado.

A diferencia de una fractura o un esguince, no aparecen de forma súbita. Se desarrollan gradualmente a través de microdaños que el cuerpo intenta reparar… hasta que ya no puede hacerlo.

Al inicio:

  • El dolor es leve
  • Aparece solo después de la actividad
  • Desaparece con reposo

 

Con el tiempo:

  • El dolor se vuelve más frecuente
  • Aparece durante actividades cotidianas
  • Puede presentarse incluso en reposo

Este proceso explica por qué muchas personas tardan semanas o meses en consultar.

 

Por qué hoy son tan frecuentes estas lesiones

El estilo de vida moderno ha aumentado significativamente este tipo de padecimientos. Algunos factores clave son:

  • Jornadas laborales prolongadas
  • Uso constante de computadora, celular o herramientas
  • Actividad física sin técnica adecuada
  • Falta de estiramiento y fortalecimiento
  • Calzado inadecuado
  • Sedentarismo combinado con esfuerzos intensos ocasionales

El cuerpo humano está diseñado para moverse, pero no para repetir el mismo gesto miles de veces sin descanso.

 

Lesiones por uso repetitivo más comunes

 

Tendinitis

La tendinitis es la inflamación de un tendón, la estructura que conecta el músculo con el hueso.

Zonas frecuentes:

  • Hombro (manguito rotador)
  • Codo
  • Muñeca
  • Rodilla
  • Tobillo

 

Cómo se siente:

  • Dolor localizado
  • Molestia al mover la articulación
  • Sensación de rigidez
  • Empeora con la actividad

 

Bursitis

Las bursas son pequeñas bolsas llenas de líquido que reducen la fricción entre tejidos. La sobrecarga puede inflamar estas estructuras.

Síntomas comunes:

  • Dolor profundo
  • Inflamación
  • Sensibilidad al tacto
  • Limitación del movimiento

 

Síndrome del túnel carpiano

Muy frecuente en personas que usan teclado, mouse o herramientas manuales.

Señales típicas:

  • Hormigueo en mano y dedos
  • Dolor nocturno
  • Debilidad al sujetar objetos
  • Sensación de “corriente” en la muñeca

 

Fascitis plantar

Afecta la planta del pie y suele relacionarse con sobrecarga, calzado inadecuado o cambios bruscos en la actividad física.

Característica clave:

  • Dolor intenso al dar los primeros pasos del día

 

Lesiones del manguito rotador

Frecuentes en personas que realizan movimientos repetitivos por encima del hombro.

Cómo se manifiestan:

  • Dolor al levantar el brazo
  • Dificultad para dormir de lado
  • Pérdida progresiva de fuerza

 

Señales que NO debes ignorar

Aquí es donde la ortopedia preventiva cobra mayor relevancia. Estas señales indican que el cuerpo ya está pidiendo atención:

 

Dolor que persiste más de una o dos semanas

Si el dolor no desaparece con reposo, no es normal.

 

Dolor que aparece sin golpe o accidente

La ausencia de un trauma claro es una pista importante de lesión por sobreuso.

 

Dolor que empeora con la actividad

Especialmente si reaparece cada vez que repites el mismo movimiento.

 

Rigidez matutina o después del reposo

Sensación de “articulación trabada” al iniciar el movimiento.

 

Inflamación, calor o sensibilidad local

Signos claros de inflamación que no deben minimizarse.

 

Pérdida de fuerza o limitación funcional

Cuando actividades simples se vuelven difíciles, el problema ya ha avanzado.

 

Por qué ignorar estas señales puede traer consecuencias

Cuando una lesión por uso repetitivo no se trata a tiempo, puede evolucionar a:

  • Lesiones crónicas
  • Degeneración tendinosa
  • Roturas parciales o completas
  • Dolor persistente
  • Limitación permanente del movimiento

Lo que inició como una molestia leve puede terminar en tratamientos más complejos o incluso cirugía.

 

Cómo evalúa el especialista en ortopedia y traumatología

El diagnóstico no se basa solo en el dolor. El especialista evalúa:

  • Tipo de actividad diaria
  • Movimientos repetidos
  • Intensidad y evolución del dolor
  • Exploración física
  • Estudios de imagen si es necesario (ultrasonido, resonancia, radiografías)

Un diagnóstico temprano permite tratamientos más conservadores y efectivos.

 

Tratamiento: mientras más temprano, más simple

El abordaje depende de la etapa de la lesión, pero puede incluir:

  • Modificación de la actividad
  • Reposo relativo (no inmovilización total)
  • Fisioterapia
  • Fortalecimiento muscular
  • Corrección biomecánica
  • Uso temporal de soportes o férulas
  • Medicación antiinflamatoria bajo supervisión médica

En etapas tempranas, la recuperación suele ser completa.

 

Prevención: cómo evitar lesiones por uso repetitivo

La buena noticia es que muchas de estas lesiones pueden prevenirse con medidas simples:

  • Pausas activas durante el trabajo
  • Estiramientos regulares
  • Técnica adecuada en el ejercicio
  • Fortalecimiento muscular
  • Uso de calzado correcto
  • Escuchar al cuerpo y respetar el dolor

El dolor no es normal ni debe ser parte de la rutina diaria.

 

Las lesiones por uso repetitivo no aparecen de la noche a la mañana. El cuerpo suele enviar señales claras mucho antes de que el daño sea mayor. Aprender a escucharlas es clave para mantener la movilidad, la independencia y la calidad de vida.

Si sientes dolor persistente “sin razón aparente”, no lo ignores. Consultar a tiempo con un especialista en ortopedia y traumatología puede marcar la diferencia entre una recuperación sencilla y un problema crónico.

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