Es una de las preguntas más frecuentes en consulta nutricional.
¿El desayuno es indispensable? ¿El ayuno intermitente es mejor? ¿Qué pasa si no tengo hambre por la mañana? ¿Y si quiero bajar de peso?
La realidad es simple, aunque no siempre popular: no existe una respuesta universal.
Lo que funciona para una persona puede no ser adecuado —o incluso contraproducente— para otra.