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¿Desayunar o ayunar? Qué es mejor según tu cuerpo

Es una de las preguntas más frecuentes en consulta nutricional.
¿El desayuno es indispensable? ¿El ayuno intermitente es mejor? ¿Qué pasa si no tengo hambre por la mañana? ¿Y si quiero bajar de peso?

La realidad es simple, aunque no siempre popular: no existe una respuesta universal.
Lo que funciona para una persona puede no ser adecuado —o incluso contraproducente— para otra.

En nutrición, el contexto importa: tu metabolismo, tu estado de salud, tus horarios, tu relación con la comida y tus objetivos. En este blog te explicamos cómo entender estas variables para tomar una decisión informada y segura.

 

Por qué esta pregunta genera tanta confusión

Durante años se promovió la idea de que “el desayuno es la comida más importante del día”. Más recientemente, el ayuno intermitente ganó popularidad como estrategia para mejorar la salud metabólica y el control de peso.

Ambos enfoques pueden ser válidos… en personas distintas.

El problema aparece cuando se intenta aplicar una regla general sin considerar al individuo. El cuerpo no funciona igual en todos, ni responde de la misma forma a la restricción o a la ingesta temprana de alimentos.

 

Qué pasa en tu cuerpo cuando desayunas

Desayunar implica romper el ayuno nocturno y aportar energía al organismo al iniciar el día. En algunas personas, esto puede generar:

  • Mejor control del apetito a lo largo del día
  • Mayor estabilidad en los niveles de glucosa
  • Mejor concentración y rendimiento matutino
  • Menor ansiedad por comer
  • Mejor adherencia a una rutina alimentaria estructurada

Para muchas personas, especialmente aquellas con jornadas demandantes por la mañana, el desayuno aporta estructura y equilibrio.

 

Quiénes suelen beneficiarse más del desayuno

Desayunar suele ser recomendable cuando:

  • Vives con diabetes o prediabetes
  • Presentas hipoglucemias
  • Tienes ansiedad por comer o atracones
  • Realizas actividad física por la mañana
  • Tienes jornadas largas sin pausas para comer
  • Estás en embarazo o lactancia
  • Tomas ciertos medicamentos

En estos casos, omitir el desayuno puede generar desajustes metabólicos o emocionales.

 

Qué ocurre en el cuerpo cuando ayunas

El ayuno implica prolongar el tiempo sin ingesta calórica. En algunas personas, esto puede favorecer:

  • Mayor uso de grasa como fuente de energía
  • Mejor sensibilidad a la insulina
  • Menor inflamación en ciertos contextos
  • Simplificación de la rutina alimentaria

Sin embargo, estos beneficios no son automáticos ni garantizados. Dependen de cómo se haga el ayuno y de quién lo realice.

 

Ayuno intermitente: cuándo puede ser una opción

El ayuno puede ser útil cuando:

  • No tienes hambre real por la mañana
  • Te sientes mejor comiendo más tarde
  • No presentas alteraciones de glucosa
  • Tu relación con la comida es estable
  • No hay antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria
  • Se realiza bajo supervisión profesional

Ayunar no es “aguantarse el hambre”. Es una estrategia que debe respetar señales corporales y cubrir requerimientos nutricionales.

 

Cuándo ayunar NO es buena idea

El ayuno no es recomendable si:

  • Vives con diabetes mal controlada
  • Tienes antecedentes de trastornos alimentarios
  • Presentas ansiedad intensa por la comida
  • Tienes mareos, debilidad o irritabilidad al no comer
  • Estás embarazada o en lactancia
  • Tu jornada requiere alta demanda física o mental temprana

En estos casos, ayunar puede empeorar el bienestar y la relación con la comida.

 

La clave no es la hora, sino la calidad y la constancia

Más importante que desayunar o ayunar es qué comes cuando comes y qué tan sostenible es el hábito para ti.

Un desayuno equilibrado puede ser tan saludable como un esquema de ayuno bien estructurado. Ambos fracasan si:

  • La alimentación es deficiente
  • Hay exceso de ultraprocesados
  • Se ignoran señales de hambre y saciedad
  • Se vive en restricción constante

La nutrición no debe vivirse como castigo ni como moda.

 

El papel del estrés, el sueño y los horarios

El metabolismo no funciona aislado. Dormir poco, vivir con estrés crónico o tener horarios caóticos puede alterar el apetito y la respuesta hormonal, independientemente de si desayunas o ayunas.

Por eso, la decisión debe considerar:

  • Horarios laborales
  • Calidad del sueño
  • Nivel de estrés
  • Actividad física
  • Estado emocional

Cambiar solo una variable rara vez resuelve todo.

 

Cómo decidir qué es mejor para ti

La mejor estrategia nutricional es la que:

  • Se adapta a tu cuerpo
  • Mejora tu energía
  • No genera ansiedad
  • Es sostenible en el tiempo
  • Cuida tu salud metabólica

Un plan bien diseñado no impone reglas rígidas; acompaña y ajusta.

 

El rol del nutriólogo: personalizar, no imponer

Un profesional en nutrición evalúa:

  • Historia clínica
  • Hábitos actuales
  • Relación con la comida
  • Objetivos reales
  • Condiciones médicas

Con esta información, puede ayudarte a decidir si desayunar, ayunar o usar un esquema intermedio que funcione para ti sin poner en riesgo tu salud.

 

No se trata de elegir un bando, sino de escucharte

Desayunar no es obligatorio. Ayunar no es superior.
Ambos son herramientas, no reglas universales.

Si tienes dudas —especialmente si vives con diabetes, ansiedad por comer o buscas mejorar tu peso—, hablar con un nutriólogo puede ayudarte a encontrar el hábito ideal y convertirlo en parte de tu rutina de forma segura y sostenible.

 

 

En Costamed, nuestro equipo de nutrición está listo para acompañarte con un enfoque profesional, personalizado y basado en tu realidad.

Porque cuidar tu alimentación no se trata de seguir tendencias, sino de tomar decisiones informadas para tu bienestar.

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